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14 de junio de 2026· 7 min de lectura

Cómo controlar el stock mínimo y reponer a tiempo en tu tienda (2026)

Quedarte sin tu producto estrella es perder ventas que no vuelven. Pero llenar la trastienda de género que no rota es dinero parado y mermas. El equilibrio tiene nombre: stock mínimo bien calculado y reposición a tiempo.

El doble problema del stock

Toda tienda vive entre dos peligros opuestos. Por un lado, la rotura de stock: el cliente entra a por su refresco de siempre, no lo encuentra y se va a la tienda de enfrente. Esa venta se pierde, y a veces pierdes también al cliente, que descubre que el competidor sí lo tiene. Por otro lado, el exceso de stock: estanterías y almacén llenos de referencias que apenas se mueven. Ese género es dinero inmovilizado que no entra en caja, ocupa sitio y, si caduca o se estropea, acaba en la basura como pura merma.

Controlar el stock no es tener "mucho de todo por si acaso". Es tener lo justo de cada cosa: suficiente para no quedarte sin lo que vendes, sin pasarte con lo que se queda cogiendo polvo. Y para eso necesitas un número de referencia por producto: el stock mínimo.

Qué es el stock mínimo o punto de pedido

El stock mínimo (también llamado punto de pedido) es la cantidad de unidades a partir de la cual debes hacer un nuevo pedido al proveedor. No es el stock que quieres tener siempre, sino la señal de alarma: cuando un producto cae a ese número, toca reponer ya, porque si esperas más te arriesgas a quedarte a cero antes de que llegue la mercancía.

La lógica es sencilla: el mínimo tiene que cubrir lo que vas a vender mientras esperas a que el proveedor te sirva. La fórmula básica es:

Stock mínimo = ventas medias diarias × días de reposición + colchón de seguridad

Cómo calcularlo paso a paso

1. Calcula tus ventas medias diarias. Mira cuántas unidades de ese producto vendes en un periodo normal y divide. Si en un mes vendiste 240 botellas de agua, son unas 8 al día.

2. Mira los días de reposición. Es lo que tarda tu proveedor desde que pides hasta que tienes la mercancía en la estantería. Si tarda 4 días, ese es tu plazo.

3. Multiplica. 8 unidades al día × 4 días = 32 unidades. Eso es lo que venderás mientras llega el pedido.

4. Añade un colchón de seguridad. Las ventas no son exactas y los proveedores a veces se retrasan. Suma un 20-30% extra: 32 + 8 = un stock mínimo de unas 40 unidades.

Así, en cuanto el agua baje de 40 botellas, sabes que es momento de pedir. El colchón te protege de un puente con más ventas o de un camión que llega un día tarde.

No todos los productos merecen el mismo control: A, B y C

Una tienda media maneja cientos o miles de referencias. Calcular y vigilar el mínimo de cada una al detalle es imposible y, además, innecesario. Aquí entra una idea muy útil: el análisis ABC, que ordena tus productos por importancia.

La trampa es tratar todo igual. Si dedicas la misma energía a vigilar la marca de agua que más vendes y a un bote de especias exótico que sacas dos veces al mes, estás malgastando esfuerzo. Concentra el control donde está el dinero: en lo que más rota y en lo que más margen deja.

Combina los dos criterios: un producto puede vender poco pero dejarte mucho margen (por ejemplo, ciertos artículos de droguería o regalo). Esos también merecen vigilancia aunque roten menos.

El objetivo: ni roturas en lo que vendes, ni exceso en lo que no rota

Toda la estrategia se resume en esa frase. En tus productos A, ajusta el mínimo con un colchón generoso: prefieres tener alguna botella de más a quedarte sin tu best-seller un sábado por la tarde. En tus productos C, aprieta: mínimos bajos, pedidos pequeños, y si algo lleva meses sin venderse, plantéate liquidarlo en oferta antes de que se convierta en merma.

El error clásico es justo el contrario: tiendas que se quedan sin lo más demandado mientras el almacén rebosa de cosas que nadie pide. Suele pasar por comprar a ojo o por dejarse llevar por las ofertas del proveedor. Vigilar la rotación real de cada producto es lo que te saca de ahí.

Reponer a tiempo: el ciclo completo

Tener bien calculado el mínimo no sirve de nada si no actúas cuando se dispara la alarma. La reposición a tiempo es un ciclo de tres pasos:

1. Aviso de stock bajo. Cuando un producto cae por debajo de su mínimo, necesitas enterarte sin tener que ir contando estanterías. Un aviso automático te lo dice.

2. Pedido al proveedor. Agrupa lo que ha bajado de mínimo y haz el pedido. Si puedes, junta varias referencias del mismo proveedor para ahorrar en portes y aprovechar el viaje.

3. Recepción y comprobación. Cuando llega la mercancía, comprueba que lo recibido coincide con lo pedido y actualiza el stock. Un error al recibir (cajas que no llegan, unidades de menos) es una fuente típica de descuadres.

Cuanto más fluido sea este ciclo, menos roturas tendrás. La clave es que el aviso te llegue con tiempo suficiente para pedir y recibir antes de llegar a cero, que para eso está el colchón de seguridad del mínimo.

Errores típicos que vacían tu caja

Comprar "a ojo". Pedir por intuición o por costumbre, sin mirar lo que de verdad se vende, lleva a sobrar de unas cosas y faltar de otras. El mínimo calculado existe precisamente para no decidir por corazonadas.

Sobre-stock por promos del proveedor. "Llévate 100 y te sale baratísimo" suena bien, pero si vendes 5 a la semana, ese chollo es dinero parado durante meses y riesgo de caducidad. La oferta solo es buena si la rotación la acompaña.

No mirar la rotación. Sin saber qué productos vuelan y cuáles llevan meses parados, compras a ciegas. La rotación es el dato que te dice dónde poner el dinero.

No actualizar los mínimos por temporada. El helado, el agua o el carbón no venden igual en enero que en julio. Un mínimo fijo todo el año te deja corto en plena temporada alta y sobrado el resto del tiempo.

Cómo te ayuda Bipe

Bipe pone el control de stock al alcance de cualquier tienda, sin hojas de cálculo ni cábalas. Defines el stock mínimo de cada producto y Bipe te avisa cuando una referencia baja del mínimo, para que prepares el pedido antes de quedarte sin existencias.

Como cada venta descuenta stock sola, tus existencias se mantienen al día sin tocar nada, y los reportes de rotación te muestran qué vuela y qué lleva meses parado: justo el dato que necesitas para clasificar tus productos A/B/C y comprar con cabeza. Cuando llega el momento de cuadrar números, el inventario con escáner te deja contar por zonas con el lector de códigos, sin cerrar la tienda.

Sobre facturación electrónica y Verifactu: es una funcionalidad que llegará próximamente a Bipe; aún no está disponible, pero está en el horizonte para que tu tienda esté preparada.

Que no se te escape ni una venta por falta de stock

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Preguntas frecuentes

¿Cómo se calcula el stock mínimo o punto de pedido?

Multiplica tus ventas medias diarias por los días que tarda el proveedor en servirte y súmale un colchón de seguridad. Por ejemplo, si vendes 8 unidades al día y el proveedor tarda 4 días, son 32 unidades; con un colchón del 25% pones el mínimo en 40.

¿Qué son los productos A, B y C?

Es una forma de priorizar. Los A son la minoría de referencias que generan la mayor parte de tus ventas o tu margen: hay que vigilarlos de cerca y no quedarse sin ellos nunca. Los B son intermedios y los C, los que apenas rotan, donde conviene tener poco stock.

¿Cada cuánto debo revisar los stocks mínimos?

Revisa los mínimos al menos cada temporada, porque las ventas cambian con el calor, las fiestas o las vueltas al cole. Un mínimo que era correcto en invierno puede dejarte sin género en verano si no lo actualizas.

¿Bipe avisa cuando un producto baja del mínimo?

Sí. Defines el stock mínimo de cada producto y Bipe te alerta cuando una referencia cae por debajo, para que prepares el pedido al proveedor antes de quedarte sin existencias.