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15 de junio de 2026· 6 min de lectura

Control de caducidades en tu supermercado o tienda de alimentación

Cada producto que tiras es dinero que ya pagaste. Controlar las fechas de caducidad no es burocracia: es de las cosas que más directamente protegen tu margen y tu reputación.

Por qué controlar las caducidades

En una tienda de alimentación, las fechas mandan. Un buen control no es solo cumplir, es defender el negocio por tres frentes muy concretos:

Dato a tener claro: en alimentación, una parte importante de lo que se pierde no es por robo ni por errores de caja, sino por producto que caduca sin venderse. Es la merma más silenciosa y la más fácil de reducir.

Caducidad y consumo preferente no son lo mismo

Conviene distinguirlo, porque cambia qué puedes hacer con el producto:

El método FEFO: primero el que caduca antes

FEFO viene de First Expired, First Out: lo primero que sale a la venta es lo que antes caduca. Es la base de todo control de caducidades y es muy fácil de aplicar:

1
Coloca detrás lo nuevo. Al reponer, el producto recién llegado va al fondo del lineal. Lo que ya estaba, con fecha más cercana, queda delante.
2
El cliente coge lo de delante. Así se vende primero lo que antes caduca, sin que nadie tenga que pensarlo.
3
Revisa al reponer. Aprovecha cada reposición para mirar fechas y retirar lo que ya no toca.

No lo confundas con FIFO (primero en entrar, primero en salir). En alimentación manda la fecha de caducidad, no el orden de llegada: a veces un lote nuevo caduca antes que uno viejo, y entonces ese va delante.

Rotación: que nada se quede dormido

La rotación es la velocidad a la que vendes cada producto. Lo que rota despacio es lo que más caduca. Dos ideas prácticas:

Revisiones periódicas: el hábito que lo sostiene todo

El mejor método falla sin rutina. Marca una revisión fija y conviértela en costumbre:

Una rutina simple que funciona: fresco y lácteos, mirada rápida a diario; conservas y secos, una revisión semanal a fondo. Mejor siempre la misma persona, a la misma hora, recorriendo el lineal en el mismo orden. Lo que se hace siempre igual no se olvida.

Qué hacer con el producto próximo a caducar

Aquí está la diferencia entre perder el producto entero o recuperar parte. No esperes al último día:

Llevar un registro

Apuntar lo que retiras y por qué te da una información valiosísima. En un mes ves qué productos siempre acaban caducando, cuáles pides de más y dónde estás perdiendo dinero sin darte cuenta. Ese registro convierte la merma en decisiones de compra.

Cómo te ayuda Bipe

Tener el control de stock en el TPV ya hace media tarea. Con Bipe, cada producto tiene su ficha y su stock se actualiza al vender, así que de un vistazo sabes qué entra y qué se mueve poco. Para los productos que trabajas por lotes, puedes registrar las entradas y apoyarte en esa información a la hora de planear la reposición y las revisiones. El control de caducidades sigue siendo tu rutina en la tienda, pero llevar el stock ordenado hace que esa rutina cueste mucho menos.

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Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo revisar las caducidades?

Depende del producto. El fresco y los lácteos conviene mirarlos a diario; conservas y secos, una vez por semana basta. Lo importante es que la revisión sea fija y siempre la misma persona la haga a la misma hora.

¿Puedo vender producto el mismo día que caduca?

La fecha de consumo preferente solo indica pérdida de calidad, así que se puede vender después avisando. La fecha de caducidad (alimentos perecederos) es un límite de seguridad: ese producto debe retirarse al llegar el día.

¿Qué hago con lo que está a punto de caducar?

Ponlo delante, agrúpalo en una zona de últimas unidades y aplícale un descuento claro. Es mejor venderlo con menos margen que tirarlo y perderlo entero.